Psicografías
Ivonne Do A. Pereira

Chico Xavier

Divaldo P. Franco

Zilda  Gama

 

 

 

 

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"ADVERTENCIA DE MARÍA, ESPÍRITU"

 

 A LOS SACERDOTES DEL CRISTIANISMO

 

"Hora est jam de somno surge". Hora es ya de que la humanidad se reconozca; hora es ya de que, obedeciendo a las inspiraciones que descienden de las esferas etéreas y acompañando su propia y espontánea actividad, salga de Egipto, de la esclavitud de sus errores, hacia su liberación, para emprender y seguir a paso firme, sin vacilaciones y prevaricaciones, el camino que conduce a la tierra prometida. Hora es ya de que la verdad se abra paso en las inteligencias y reinen en los corazones la caridad y la humildad. Hora es ya de que la semilla sembrada en las conciencias por el Hijo del hombre produzca fruto abundantísimo de vida, y que todas las sectas religiosas, depurándose de cuanto son obras y mandamientos de hombres* y conservando lo permanente y eterno, converjan, se unan e identifiquen en Dios y en el Evangelio para constituir la Iglesia Universal, el verdadero Catolicismo Cristiano. "Vosotros, los que por fanatismo, por ignorancia o por orgullo os creéis ministros, sacerdotes y representantes de  todo un Dios y depositarios de sus verdades y poder sólo porque otros hombres os han impuesto sus manos, tal vez impuras y manchadas, y pronunciando sobre vuestras cabezas una fórmula vana e ineficaz,venid, venid aquí, hermanosmíos, hijos míos; venid, pues todos cabéis en la misericordia del Padre; venid, y decidme: ¿Qué sois vosotros? ¿Quiénes sois vosotros? ¿Habéis penetrado con imparcial e investigadora mirada en vuestro corazón, en los recónditos pliegues de vuestra conciencia, en los secretos de vuestra alma? ¿Habéis medido vuestros deseos? ¿Habéis sondado vuestras debilidades y miserias y buscado, desnudos de amor propio, el verdadero nivel de vuestras virtudes? ¿Os habéis mirado, os habéis escudriñado bien? ¿Habéis siquiera pensado en estudiaros? En una palabra: ¿os conocéis? Pues si no os conocéis, haced alto al llegar a este punto: concentraos, hijos míos, y pedid a Dios que os abra los ojos para que podáis ver con claridad y sin orgullo; porque se os llama a un juicio de amor, en virtud del cual se os abre el camino de vuestra reparación y el medio de que podáis comparecer sincerados y limpios a otro juicio, al juicio en que cada cual recoge el fruto de sus obras. Estudiaos, os repito y decidme: Al encontraros frente a frente de vuestros hermanos los demás hombres, a quienes con tanta ligereza condenáis, y de vuestra conciencia, que os recuerda lo que sois ¿os habéis, por ventura, juzgado superiores y dignos de ser sus maestros, y los ministros de Aquel que todo lo ve y todo lo juzga? ¿Habéis podido dudar de que ante Dios nadie es más que aquello de que sus obras le hacen merecedor? Venid y decidme: La fe que queréis imponer a los demás proscribiendo y condenando el más  esencial  atributo de las almas, ¿la tenéis vosotros? Y los que de vosotros la tenéis, ¿cómo la habéis adquirido? ¿Por vuestra iniciativa, por vuestras virtudes, por vuestro estudio y esfuerzo por haber mirado la luz o por haber cerrado los ojos para no verla? Venid y decidme: Al consagraros al sacerdocio ¿habéis consultado los intereses espirituales de la humanidad o los vuestros temporales?, ¿lo habéis aceptado como un sacrificio, o como un modo de vivir y prosperar? ¿Habéis profesado la pobreza que nace del amor, y la dulzura que nace de la humildad, o, por el contrario, habéis sido acaparadores e iracundos? Venid y decidme: ¿Habéis dado y enseñado a dar a Dios lo que es de Dios y a César lo que es de César; o bien os habéis postrado a los pies del César en desdoro de la majestad de Dios, e invocado el nombre de Dios para combatir al César? En las contiendas, en las guerras entre vuestros hermanos ¿habéis corrido a contenerlas y hacerlas menos sangrientas con vuestra apostólica unción; o la habéis enardecido y ensangrentado abusando de la influencia que habéis ejercido y aún ejercéis en razón a vuestro ministerio? ¿Habéis querido como Jesús reinar en las almas por la caridad, o dominar en la Tierra por la ignorancia? Venid y decidme: Después de tantos siglos que habéis gobernado las conciencias, explicado la moral y dirigido las sociedades, ¿en qué estado habéis dejado las sociedades, las costumbres y las conciencias? ¡Ah, éste no es el fruto, no, del Evangelio! "Reconoceos, hijos míos; compadeceos de vosotros mismos, como yo me compadezco y como mañana os compadecerá la humanidad; amaos más en Dios y menos en la carne, que todavía estáis a tiempo. Habéis errado; ¿quién no ha errado? Habéis cometido faltas; ¿quién con derecho podrá arrojar sobre vosotros la primera piedra? Levantad del suelo la bandera que Jesús enarboló, y, dejando de ser sacerdotes por el hábito, sedlo por la caridad y la predicación. No dudéis de que quien os habla es María, la mujer dichosa que llevó en su vientre al celestial Enviado, al Fundador de la divina religión que vosotros creéis profesar y no profesáis como debéis. No rechacéis esta revelación ni la condenéis sin meditarla. Estudiadla sin odio, sin pasión, sin prevenciones de escuela y sin el egoísmo del sectario; y si después de este provechoso estudio, para el cual os suplico invoquéis  fervorosamente el auxilio de Dios, la luz de la sabiduría increada, os sentís impulsados a confesar que este documento, reflejo fiel de la verdad evangélica, no puede ser obra de un genio maléfico, de un espíritu mentiroso, confesadlo, hermanos míos, hijos míos, y aceptad y defended la Nueva Revelación. ¿Qué importa que esta Revelación venga a derribar y pulverizar un coloso de diez y nueve siglos, si libera al mismo tiempo del polvo de la ignorancia, del error y del egoísmo a toda la humanidad? No rechacéis al Espiritismo; no intentéis combatirlo con el diablo, que se evapora en vuestras manos al calor de la nueva luz y desaparece para ocupar su verdadero asiento entre los recuerdos mitológicos. Si pretendéis obstinaros en vuestros errores y encerraros en vuestra infalibilidad orgullosa, no por eso lograréis impedir ni detener un momento lo que está   irrevocablemente decretado: seréis arrollados por la idea, y sucumbiréis miserablemente, llevando en vuestra caída la compasión de los unos, el desprecio de los otros, el odio de muchos y la severa responsabilidad de vuestros actos.

"Amaos los unos a los otros y glorificad a Dios".

                                                                                                            MARÍA

* Pues en vano me honran, enseñando como doctrinas, mandamientos de hombres (Mateo, 15:9)

Comunicación mediúmnica extraída del libro Roma y el Evangelio, de José Amigo y Pellicer, Editorial Víctor Hugo, Buenos Aires, 1946.

 

 

 

 

 

 

                    " Escritor"

 

Escritor, óyete a ti mismo. La voz que oyes es la del hombre invisible que hay en ti.

Óyeme con tu propio oír. Si me oyes es porque te oyes a ti mismo: Tú y yo somos un mismo ser.

Toma la pluma y oye. No escribas por tu cuenta, escribe lo que yo te hablo en el secreto inefable de tu silencio interno.

Yo habito en el silencio; mi voz llega a la pluma no por lo que tú escribas, llega, porque me deslizo a través de tus órganos sensoriales, y escribo y tú escribes. Los dos escribimos las grandes impresiones de lo eterno.

En lo eterno, que se funda en el silencio, está la esencia de la verdadera literatura. La razón sólo da formas cadavéricas al arte.

Escribir no es un acto del cerebro. El escritor es un resonador de los abismos del alma. Escribe, pues, y óyeme que te haré decir las cosas que jamás dijeron los más grandes estilistas.

Pero escucha atentamente mi voz.

Mi voz para ser oída necesita del divino silencio del espíritu.

Cuando me oigas me veras el rostro, y en él verás tu propia imagen reflejada: Tú y yo somos un mismo aliento, un mismo fuego, un mismo ser.

 

 

                                                                                                               Psicografía  recibida  por

                                                                                                               Humberto Mariotti - 1968 -

                                                                                                               Buenos Aires – Argentina         

                                                                                                                Infoespirita - 11 - 2007

 

 

 

 

 

"No hagáis castillos en la tierra"

 

Queridos Hermanos:

Luego de la hermosa lectura que acabamos de escuchar (aclaración: se refiere a  "No hagáis castillos en la tierra"), me a sido permitido usar a la médium para enviarles un mensaje que, en mi caso, es sabio castigo a mi indisciplina.

Yo, en vida, era un próspero empresario, todo lo tenia, y sobre todo dinero y poder, ambos, a manos llenas, pero nunca escuche el ruego de mis empleados, siempre desoí sus reclamos de adelantos, sólo me hacia feliz contar mi fortuna. Me sentía un elegido, sin obligación de compartir nada.

Un día, un fuerte dolor en el medio de mi pecho y luego desperté en los brazos de mi ya fallecida madre, que con lágrimas en sus ojos, me recibió. Y allí, mis queridos hermanos empezó mi suplicio, pude ver cómo a mis amados seres queridos se los despojaba de hasta su Honor, mis acreedores no tuvieron piedad ante la suplica de ellos; y el Maestro me supo explicar que estaba pagando mi falta total y absoluta de caridad, había dejado pasar innumerables oportunidades, no supe verlas, me creía eterno y poderoso, y hoy, no soy mas que un alma que pena sin remedio, pero aprendiendo con dolor la lección que quiero compartir con ustedes.

No desaprovechen ninguna ocasión de ayudar, aún en las cosas mas pequeñas, adelántese a las necesidades de los demás.

Den a manos llenas. Si no tienen fortuna, den palabras de amor, de consuelo.

Si pueden, den de las dos.

Esta hermosa oportunidad que hoy me brindan, me permite sentir que estoy pagando en algo mis culpas, al poder advertirles todo esto a ustedes.

                                         Sigan brindándose.

                                                                                  José  Micelli   

 

  Fund. Hum. Allan Kardec   18-03-2004 - Med. L. E.    Infoespirita 12- 06

 

 

 

“ LIBERACIÓN ”

 

 

Mañana, llegara tu liberación.

Mañana, la luz que tan ansiosamente busca tu espíritu te iluminará por entero.

Mañana, los albores de una nueva vida, la vida real, te insuflará el alma de deliciosas esperanzas.

Mañana, tus manos no serán pesadas, ni sufrirás frió, ni  enfermedad, ni oscuridad.

Mañana, tus seres queridos irán a tu encuentro con sus brazos rebosantes de amor, aquellos seres que un día lloraste desconsoladamente por su partida.

Mañana, verás como todos tus ideales no son una utopía, sino el reflejo de un lugar, que existe.

Si, mañana encontrarás el reposo de tu corazón oprimido.

Mientras tanto, hoy, trabaja, lucha, libérate, libera y no te quejes.

¡Si tu mismo has elegido bajar a este túnel de dudas y oscuridad, compadecido de tus hermanos más sufrientes y prometiéndote ser fuerte y persistente en la construcción de tu evolución espíritual!

Aún te recuerdo despidiéndote, con lágrimas en los ojos, de tus mentores espirituales, y dándoles como recompensa a su amorosa dedicación mil promesas de progreso, trabajo y fuerza en la fe inquebrantable.

Tu mismo elegiste este paraje transitorio, pues bien acepta las luchas y los dolores, que son parte de tu grandioso plan de progreso.

Sabes que no te abandonamos y que estamos, allende tu ceguera, contigo siempre, guiándote sutilmente, pero de mil formas y afanosamente.

Te amamos, no lo dudes.

Luchamos contigo por el exitoso cumplimiento de tu misión.

Haz un esfuerzo por intuir la verdadera vida, la vida espiritual y cobra fuerzas a través de la visión de ese mundo superior que te aguarda.

Mañana, serás otra vez un espíritu libre y feliz..., pero también con deseos de volver a luchar.

 

 

                                                                  Un Espíritu protector

                   

                       Sociedad:  Juan Lastra  (Claypole)     Infoespirita 12-06

 

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